Ascenso de Barak Obama al poder

Por Steven Gonzalez M.

“Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y la otra como farsa […], la tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos.”(1) Palabras sabias en las que se basan muchos de los cimientos del marxismo y que explican el porqué del empeño humano por seguir logros pasados y tomarlos como ejemplo para justificar o para inspirar las obras presentes y futuras. En esta cita hecha por Marx, y que es preámbulo de lo que será su obra El Dieciocho brumario de Luís Bonaparte, se utiliza para describir, de la mejor forma, lo que sucede en incontables momentos de la historia de la humanidad y en especial en un campo tan amplio como lo es la política, sin embargo, en este caso en particular K. Marx se refiere a seguir la senda sucesiva de un gran personaje histórico por parte de alguien que desea implantar sus propios principios. Mas, en ciertas ocasiones, querer seguir una senda trazada no significa usar como símbolo a otra persona, en ocasiones, y para hacer la farsa todavía más grande, los políticos se afianzan de sus propios logros, alcanzados en el pasado, para abrir brecha hacia su próximo horizonte. Nuestro presidente Oscar Arias es clara ejemplificación de la “bella” utilización de la fama, más que de logros verdaderos, para un fin político, a pesar de que con este acto tuvo que burlar (sin miedo a llamarlo burla) incluso la constitución política de Costa Rica. Acaso el asenso al poder del Señor Arias, hace menos de tres años, fue un reflejo de esta estructura política primitiva, basada en el poder individual, en la lealtad personal, en la autoridad del “patrón” – uno muy famoso, conocido internacionalmente y de cuello muy blanco – y la dependencia del “peón” – uno muy deseoso de ver cambios en su país y, desgraciadamente, muy fácil de manipular – acaso fue que sufrimos del embate del llamado caudillismo sin habernos dado cuenta. Esa es la razón por la que al principio mencionamos a Marx, como a su vez éste menciona a Hegel y lo modifica, nosotros también podemos modificar lo que Marx ha dicho (sin llegar a ser presuntuosos), diciendo que cuando alguien se aprovecha de la fama pasada no sólo es una farsa, sino que también lo hace para alimentar un ego, un logro personal, y aunque ese logro alimente intereses comunes, es para satisfacer su “yo”. Lo que podemos rescatar de este corto análisis – que no tiene como fin responder la incógnita del gobierno costarricense, sino, más bien, entender el entorno que ha rodeado la elección del nuevo mandatario de los Estados Unidos – es que queremos comprender cómo se ha construido su imagen, que, sin el afán de sonar irreverente, se construyó con mucho cuidado y se expandió velozmente hasta ya no representar los intereses partidistas, si no representar a los propios individuos norteamericanos en una sola persona y desafiar toda una estructura política, partidista y social.

Entonces, cabe preguntarse: ¿está presente el caudillismo en nuestra sociedad contemporánea? La pregunta puede responderse con el ascenso al poder de Barak Obama, pues, las personas dejaron de ver a otra persona y comenzaron a sentirse apropiados de la vida de un segundo, en este caso Obama (este es un claro ejemplo de la proyección del “yo”), todo lo que las personas sentían en el momento de la votación, en especial las que son de estratos sociales más bajos, sintieron al fin la llegada de alguien que podía entender sus problemas, a esto tenemos que unir que gran cantidad de personas que habían sido discriminadas toda su vida vieron como un igual los representaba. La formación esencial de un paradigma se encuentra en la memoria colectiva de las personas y de la misma forma el rompimiento de éste. En cualquier caso un paradigma es formado por el uso y es la forma en que toda ideología (o instrumento ideológico) nos es implantada y le podemos dar un uso racional; en el campo de la política, al igual que en la mayoría de los casos, el uso racional que se le puede dar a una ideología tiene una fecha de caducidad, aunque esta fecha no se dé a la misma vez, no sea de la misma forma o aunque las ideas se reciclen y reutilicen una y otra vez. Sin embargo, todo este romanticismo en forma de reorganizaciones culturales, en el que se ha visto envuelto Obama puede convertirse en una trampa, ya que en definitiva le espera un arduo trabajo futuro, no obstante, quisiéramos pensar que el simple hecho de su presencia en el poder es un vistazo al horizonte próximo que trae consigo cambios a nivel cultural y social (un país que, predominantemente, ha sido racista le permitió a un afrodescendiente llegar a la presidencia, dejando ver, no que el racismo a disminuido, si no que cuando menos ha cambiado su enfoque). Y es que “…el mundo al que se va a enfrentar Barak Obama, cuando pase a residir en la Casa Blanca, en enero, no es paradisíaco, es, en realidad, asqueroso” nos dice un artículo de The Economist Newspaper.(2)

Estados Unidos ha sido durante muchos siglos ese puño de hierro que ha golpeado a millones de personas en todo el mundo y desgraciadamente eso no se va a acabar tan fácilmente, y aunque muchas personas piensen de forma posmodernistamente pesimista(3) , como en el artículo anteriormente mencionado, el primer paso, en vez de seguir con una actitud altiva e infranqueable, debería ser empezar a pensar en una nueva economía de ultramar basada en el respeto y no en la guerra, especialmente si es una guerra que ha empezado a perder el apoyo, no solo mundial, si no el interno también, y que representa todo lo que no se debe hacer en el libro de las relaciones internacionales. En este sentido el primer paso debería ser el antiguo principio renacentista inculcado por Maquiavelo: mantener cerca a los amigos pero más cerca aún a los enemigos(4) , en especial en una trasnacionalidad donde, los que tienen ideologías políticas diferentes y una cierta estabilidad económica-militar en relación con Estados Unidos, le han declarado su disgusto y/o le han amenazado de muerte si no cambia muchos de sus planteamientos hasta el momento seguidos: esto lo podemos ver ejemplificado desde Venezuela, que difícilmente va a atacar, pero si insultar y mostrar su disgusto (al estilo de un David sin honda contra un Goliat bien armado); y el caso contrario de los que amenazan con formulas muy peligrosas como Irán y su deseo de conseguir una bomba atómica, transportándonos en una especie de deja vu a la guerra fría; además, no se puede olvidar el caso de al-Qaeda, y sus ataques terroristas, siendo esta organización más difícil de disuadir pues no cabe dentro de las características de Estado, pero si tiene particularidades parecidas.

Al difícil entorno mundial en el que se encuentra Estados Unidos debemos unir la crisis económica, y específicamente de producción, en la que se encuentra, y en la cual muchas personas de todas las clases sociales se han visto afectadas, además, hay que tomar en cuanta que estas personas son las que votaron en su mayoría por Obama (por ejemplo las que se vieron afectadas con la crisis inmobiliaria), por tanto, es un doble compromiso, al tener que ayudar no solo a las clases afectadas con las caídas de los mercados de valores, por ejemplo, sino también, a los afectados en sus microeconomías. Por tanto, las personas han sentido que el discurso dado por Obama es el que ha logrado satisfacer más eficientemente sus expectativas, desde su precandidatura y posteriormente a su desarrollo como candidato, es decir, se ha convertido en la esperanza que parecía perdida hace mucho con el régimen, de más de veinte años casi “dinástico” Bush-Clinton, que no estaba gustando a las personas, y que, ha pesar de ser buenos representantes de sus ideologías partidistas, no lograron llegar a brindar la confianza necesaria para mantener su liderazgo. La llegada de B. Obama al poder encierra toda una construcción de la mentalidad colectiva hecha en parte por los medios – ya sea deliberadamente, como la publicidad del propio Obama, o indirectamente con el revuelo que ha causado en las mentes de los estadounidenses todos los eventos cultural y socialmente sucedidos –, tenemos, necesariamente, que mencionar la contra-publicidad que fue hecha por el candidato opositor J. McCain, donde presentaba una campaña que fue causal de que muchas personas sintieran una desconfianza hacia el candidato republicano y de la que su opositor se aprovechó dejando ver que los ciudadanos ya no son tan fáciles de convencer y manipular infringiéndoles temores absurdos de un gobierno rojo y de las supuestas relaciones de Barak Obama con dictadores(5). Sin embargo, dichas construcciones de los medios de difusión no son más que el reflejo de lo que la sociedad siente, y es concluyente que se ha formado una nueva corriente ideológica en función del Senador.

Entonces, claramente, hay una ruptura de los paradigmas con la llegada al poder de Obama, pero también se ha dado la formación de un nuevo paradigma en torno a un cambio ideológico reflejado en él. Es un “presidente del siglo XXI”(6), se ha recitado, “gobernando en un mundo del siglo XIX” , es decir, es un presidente que representará toda la ecuanimidad, toda la practicidad, todo lo el intelecto y versatilidad del pensamiento, todo el humanismo globalizado, todas las buenas costumbres que nos auto imponemos en nuestra contemporaneidad y con las que nos gustaría que fuéramos descritos en los libros de historia de los años venideros, pero que vive en un mundo donde los recelos sociales y culturales parecen no haber avanzado con el tiempo. Sin empezar a hacernos falsas esperanzas, deberíamos preocuparnos por comprender si la cuenta se puede saldar con simples expresiones de aceptación de culpas o solidarizándose con los demás, pues incluso el actual mandatario de los Estados Unidos ya esta pidiendo disculpas por las palabras que fueran lanzadas en épocas de los ataques terroristas, diciendo que, simplemente, se dejó llevar por el calor del momento, e incluso ha confesado que muchas de las acciones que tomó no fueron las más adecuadas, reaccionando de forma impulsiva ante el terror de sus conciudadanos y, por supuesto, el suyo propio, mas, fue este acto el que, sin duda, lo llevo al poder en la segunda elección, pues, en definitiva, la gente en ese momento especifico quería protección más que buen juicio. Sin embargo, es bien visto de cada mandatario mantener una postura serena ante cualquier situación y no tener que disculparse en el futuro por haber tomado represalias contra otros que no tiene nada que ver o medidas que no son del todo adecuadas(7) . Por lo tanto, aunque Obama no sea el culpable de dichos actos, es quién, en el futuro, tendrá que resolverlos, no con palabras, sino con dediciones políticas contundentes. Los estadounidenses parecen tener más confianza en que su nuevo presidente tendrá mayor apertura al dialogo, su propia forma de describirse, cómo “poco convencional”, deja un sabor a mejora, no obstante, será el ejercicio del poder el que dictamine el rumbo por el que se irá el país del norte, ya sea manteniendo un liderazgo o quedando atrás sólo como un recuerdo de lo que fue.

La ciudadanía estadounidense busca en su presidente alguien que fomente y solucione los problemas hacia el interior, cuando habla alguien que conoce de política macroeconómica todo parece desvanecerse en cifras y predicciones que, correctas o no, son frías, pero que en nada parece solucionar los problemas a los que se enfrenta el ciudadano común. Cada día debe la mujer jefe de hogar salir de su casa a trabajar y pensar en que tiene que satisfacer sus necesidades inmediatas por medio de un salario estático en una economía con una gran tasa de inflación, es por esto que, siendo la economía primordialmente la forma en que los seres humanos satisfacemos nuestras necesidades y deseos, cuando vé truncado su avance por la sociedad por culpa de medidas económicas que parecen estar impunes se comienza a crear una frustración que lleva al descontento generalizado. Un Estado es una gran organización con todos sus microsistemas complejos que tienen una función y donde coexisten cada una de sus partes, “…no obstante, la identidad se está convirtiendo en la principal, y a veces única, fuente de significado en un periodo histórico caracterizado por una amplia desestructuración de las organizaciones, deslegitimación de las instituciones, desaparición de los principales movimientos sociales y expresiones culturales efímeras.”(8) Una organización debe funcionar correctamente para cada una de sus partes, y en especial el Estado debe velar por que cada uno de sus miembros esté en un estado óptimo y, es bien sabido, que para que esto suceda debe haber un equilibrio inquebrantable entre el recurso humano y el financiero. En la economía estadounidense el gobierno no es el encargado de la gestión directa de la mayoría de los medios de producción, sin embargo, como lo habla su modelo económico liberal, debe ser gendarme para que las partes funcionen adecuadamente mediante diferentes instrumentos, todos estos brindados por su conjunto de leyes. En el caso que estamos analizando, este conjunto de leyes y herramientas para que esta gran organización funcione debe ser controlado por Obama, y definitivamente no será tarea fácil.

El principal obstáculo en toda organización estatal o gobierno es la rigidez, y ésta se refleja en la jerarquía, en otras palabras, la capacidad de adaptación que tiene un sistema de ser versátil y anuente al cambio es la forma en que sus líderes les guían. En el caso de los Estados Unidos, su tipo de gobierno debe ser funcional en todo el sentido de la palabra, plantear soluciones contundentes para la gran variedad de situaciones que se irán presentando en el camino. Por ejemplo, debe ser versátil a la hora de plantear soluciones para la crisis económica en auge pero que no afecte, cuando menos de forma severa, a los segmentos de la población que han sido parte de la otra crisis, la inmobiliaria.

La crisis se formó en torno a acciones que algunos miembros de la sociedad en distintos ámbitos en particular realizaron dejándose llevar por sus preocupaciones o predicciones poco certeras, pero que a fin de cuentas afectaron a toda la economía, por ejemplo, en el caso de la caída de las Bolsas de Valores, cómo en el Black Monday, muchos reaccionaron con pánico ante la situación económica y para agravar todo, los que tenían menos conocimiento simplemente siguieron la tendencia del mercado, al no poder saber a ciencia cierta cual era el fin de la caída, esperar el freno del mercado o comprar creyendo estar en un piso, era como lanzar un cuchillo al aire y esperar por él, por lo que decidieron vender y provocaron una de las caídas más estrepitosas de Wall Street. Otro ejemplo aun más concreto es el valor del barril de petróleo en el Mercado NYMEX, donde muchos pequeños compradores invadieron en gran número dicho mercado, aprovechando la subida en los commodities, y comenzaron, todos, a comprar sin haber una razón coherente para hacerlo más que el hecho de tornar como realidad predicciones de otros, esto provoco un alza incontrolada en el barril y la posterior alza inflación causada. Según el teorema de W. Thomas la mente colectiva de la sociedad puede, por sí misma, crear, ayudada por ciertos factores, llega al punto en que todo aquello que solo existía en la teoría, se torna real en la práctica (en la macroeconomía cuando se desarrolla una nueva teoría o una nueva forma de cálculo, no es la efectividad la que lleva, muchas veces, a que esta sea certera, sino el uso que las personas le comienzan a dar, por tanto, si cada uno hace sus predicciones basados en una nueva teoría o método cuantitativo, esta teoría empezara a surtir efecto en el corto o largo plazo). Si lo analizamos, podemos observar la forma en que el sólo hecho de la subida de Obama al poder, fue la postconstrucción de muchas ideas y sentimientos de proyección hacia dicho candidato, dónde, en un principio, no eran más que probabilidades como cualquier otro candidato las tendría.

Notas:

(1) Marx, Karl. El 18 Brumario de Luís Bonaparte. Buenos Aires: Editorial Claridad, 1971. p. 5.

(2) San José Costa Rica. En: Periódico La Nación, domingo 9 de noviembre del 2008, p. 26A-27A. Cít. Autor no mencionado “El mundo de Obama”, The Economist Newspaper, New York, 6 de noviembre del 2008, traducción de Gerardo Cháves.

(3) En este sentido no se puede culpar al autor de este artículo, predominantemente liberal, de lanzar ese tipo de acusaciones, pues más que acusaciones son gritos de temor que, desgraciadamente, por el impacto del espeluznante especulador, que parece padecer de una esquizofrenia incurable, ha convertido la economía capitalista-liberal en su manicomio y que cuanta con un Estado que parece convertirse, en los últimos meses, en su siquiatra ad honórem (más bien pagador del tratamiento).

(4) También dice: “cuando [el gobernante] no puede evitar ser odiado por una de las partes; debe inclinarse hacia el grupo más numeroso; y, cuando esto no es posible, inclinarse por el más fuerte.” En Maquiavelo, N. El Príncipe. México, Editorial Alba, 1999. p. 102.

(5) Aquí deberíamos cambiar los “dictadores” por el “dictador”. En este caso nos referimos a una estrategia de campaña hecha por McCain, el día de las elecciones, donde programo llamadas automáticas a los residentes cubanos diciéndoles que Obama mantenía una posición positiva con el dictador Fidel Castro y que, como los resultados lo demostraron, no fueron nada eficaces. En: CNN en español, “Cobertura de las elecciones en estados Unidos”, martes 5 de noviembre del 2008.

(6) En: La Nación, domingo 9 de noviembre…

(7) Con respecto a estas declaraciones: fueron hechas por el presidente J. W. Bush el día 12 de noviembre del 2008 en la prensa televisiva estadounidense. No se precisa específicamente la fuente pues lo consideramos de dominio público.

(8) Castells, Manuel. La red y el yo. P. 29.

La entrada se cita de la siguiente forma, para quien tenga interés de usarla como referencia: Gonzalez M, Steven “Ascenso de Barak Obama al poder”, Blogger, http://victimasdeldestino.blogspot.com/. 2008.
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Aquí va mi primer post.
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